ÉXITO ESCOLAR

Se asocia el éxito escolar con el promedio de las notas obtenidas por el estudiante, dejando de lado todo el aspecto emocional y motivacional que mueve al estudiante a alcanzar sus metas a largo o corto plazo y de aprender lo que esta siendo tratado. (Calderón y Calderón, 1990)

Por lo tanto se debe tener presente que más que un alto coeficiente intelectual, una persona exitosa es aquella que tiene manejo efectivo de las propias emociones y la capacidad de percibir y actuar apropiadamente ante las emociones de las demás personas. ¿Por qué sucede que a veces, estudiantes considerados como "muy inteligentes", logran resultados mediocres o pobres cuando se incorporan a la vida de trabajo?. ¿A qué se debe la existencia de numerosos casos, en los que el desempeño de quienes fueron considerados como estudiantes "no tan inteligentes", hayan sido coronado con carreras exitosas e incluso con triunfos en casi todo lo que emprendieron?. En gran parte, eso se explica debido a la idea tan limitada que hemos tenido hasta ahora de lo que es la inteligencia, y a nuestra equivocada concepción de lo que es el éxito.

Se define el éxito como "la capacidad para establecer y lograr objetivos integrales para la propia vida"; según Calderón y Calderón (1990), entendiendo por objetivos integrales, aquellos que abarcan tanto la dimensión profesional, como la familiar, la espiritual y la social. Sin duda, la persona que se fija metas relevantes en todos esos aspectos y las logra, puede ser considerada como exitosa. Y si esto suena tan lógico, ¿por qué insistimos en considerar sólo uno o dos aspectos? Quizá en parte se deba a que desde que por primera vez se intentó medir la inteligencia humana, se consideró que ésta radicaba principalmente en dos tipos de habilidades: el manejo de números y la maestría en el uso del lenguaje. (Boulu, 1991).

La medición de esas habilidades llevó al establecimiento de lo que se conoce como coeficiente intelectual. Ese criterio limitado, que continúa en uso hoy en día, ha provocado una contaminación en nuestra manera de pensar y en los criterios que utilizamos para definir el éxito. Bajo la influencia de los esquemas utilizados para definir y medir lo que se considera "ser inteligente", muchos padres se preocupan en exceso cuando descubren que alguno de sus hijos no es brillante para el manejo de números y se angustian al creer que, debido a eso, no van a tener éxito en la vida. (Tomado de la página www.prodigyweb.net.mx/lalo0709/exito.htm )

La realidad es otra y la podemos comprobar con facilidad si miramos a nuestro alrededor. Por todos lados vemos gente que, aunque nunca fue brillante en lo académico, han logrado carreras exitosas: hay empresarios que con muy baja escolaridad han construido verdaderos emporios, hay padres y madres de familia que han sido muy exitosas al formar hijos íntegros, competentes y triunfadores, hay maestros que aunque no gozan de una situación económica boyante, son personas integras, respetadas y admiradas y que ejercen una gran influencia en su medio. (Tomado de la página www.prodigyweb.net.mx/lalo0709/exito.htm )

Está demostrado que lo que durante muchos años se ha considerado como inteligencia, es decir, el coeficiente intelectual, contribuye a lo más en un 20 por ciento para lograr el éxito en la vida y el 80 por ciento restante depende de otros elementos, entre los que destaca con mayor fuerza, el manejo efectivo de las propias emociones y la capacidad para percibir y actuar apropiadamente ante las emociones de las demás personas . Ese manejo emocional constituye la esencia de lo que se ha dado en llamar Inteligencia Emocional. (Tomado de la página: http://www.solohijos.com/html/resumen.php )

Es evidente que para llegar a ser personas exitosas, en el caso de los estudiantes, lograr una congruencia entre sus acciones, emociones para así favorecer su rendimiento académico o su motivación para el trabajo académico, la participación de los padres es fundamental por lo que el secretario de Educación de los Estados Unidos, Richard Riley en la página de internet: www.sarasota.k12.fl.us/emma/imageshome/homeschoolissues/involvements, menciona que el éxito escolar no depende sólo del colegio donde estudia el joven. Partiendo de esto, hace referencia que los padres son responsables del desarrollo de numerosas actitudes, valores y hábitos que adquieren durante el aprendizaje los estudiantes y además, facilitan el éxito escolar de sus hijos ya que todos los alumnos pueden mejorar su rendimiento.

Lo anterior hace mención a la participación de los padres en los procesos de enseñanza - aprendizaje de sus hijos sin importar la condición económica, cultural, social. Se obtienen mejores resultados estudiantiles como por ejemplo asistencia escolar, índices más bajos de deserción y hasta menos delincuencia. Con la participación de los padres en la educación de los hijos, se envía a éstos un mensaje positivo con respecto a la educación: "La educación es importante".

Aparte de esto la vida familiar, los momentos que dediquen promover las buenas relaciones en el hogar, favorecen en la motivación de sus hijos y promueven el éxito en la escuela o colegio. Actividades como: juegos de mesa ya que éstos promueven aptitudes de aprendizaje en estudiantes mejorando con esto el vocabulario, la concentración, las aptitudes estratégicas. Promover la lectura en los estudiantes desde su casa es un aporte valioso para facilitar la labor de los docentes y mejora los resultados en pruebas y comprensión de lectura.

Una de las indicaciones más comunes es limitar el tiempo que pasa el estudiante viendo televisión y ese tiempo que dedica puede ser utilizado para hablar de cosas que inquieten al estudiante como problemas interpersonales, manera de solucionarlos, propiciando con esto que el estudiante sienta apoyo e interés por su desarrollo por parte de sus padres. Con lo anterior se promueve la buena comunicación dentro y fuera de la familia ya que el estudiante desarrolla habilidades para hacer frente a sus problemas, escuchar con atención para así entender y expresar sentimientos ya sea con respeto a la familia como a la institución educativa.

Todos los estudiantes, sea cual sea su edad, pueden mejorar su rendimiento escolar y garantizar el éxito. La base de esta mejora está en la motivación, disposición y en muchos de los casos en los hábitos de estudio como: establecer un horario y lugar de estudio, transmitir a los jóvenes la importancia del tiempo y las ventajas de utilizarlo correctamente; planificar un horario de estudio realista, adaptado y de cumplimiento regular, teniendo en cuenta los momentos de ocio y descanso; habilitar un lugar adecuado de estudio (siempre el mismo lugar, tranquilo, con buena iluminación, correctamente ventilado y ordenado, con mobiliario adaptado y con los materiales ordenados y a mano). Facilitar unas técnicas de estudio básicas : lectura, subrayado, elaboración de un esquema, memorización y reproducción de la información es el otro punto clave para mejorar el rendimiento académico. Las técnicas de estudio o hábitos que se inculquen al estudiante puede garantizar el éxito escolar en relación con el desempeño académico y la motivación que este puede propiciarle al estudiante.

La motivación y el éxito escolar van tomados de la mano, ya que un aprendizaje efectivo requiere una motivación adecuada de parte del que estudia. Aunque se disponga de altos niveles de inteligencia, pueden darse serios problemas de aprovechamiento escolar si el estudiante no se siente apelado por el hecho de aprender. La saludable curiosidad intelectual hace que sea mucho más difícil dejar pasar la oportunidad de aprender algo que invertir en ello la energía necesaria. Lo nuevo que se ha aprendido se convierte en un poderoso refuerzo que provoca volver a repetir el esfuerzo. El aprendizaje en sí mismo deviene la motivación suficiente para aprender más. Aparte de esta realidad, el reconocimiento de las personas significativas que rodean al estudiante, la aceptación social y el logro de metas a corto plazo actúan como estímulos que invitan a seguir manteniendo el mismo nivel de esfuerzo. ( Rosemond, 1998)

Si falla la motivación, el estudio será una molestia para el estudiante y los problemas escolares no tardarán en hacerse sentir. Si éste es el caso, corresponde averiguar qué ocasiona el bajo grado de motivación y comenzar a trabajar para aumentarlo para garantizar el éxito escolar, tanto cualitativo como cuantitativo. El proceso puede tomar tiempo y en muchos casos no se consiguen cambios satisfactorios sin ayuda profesional por lo que el aporte de la Orientación entra a jugar un papel preponderante en el proceso hacia el éxito escolar de cada uno de los estudiantes, en colaboración con los recursos de que dispone, tantos físicos, materiales y humanos. (Tomado de la página: www.cpye.com/fracaso_escolar_i )

Entre los aspectos relacionados según Calderón y Calderón (1990) con la motivación para garantizar el éxito escolar de los estudiantes, están:

Los resultados obtenidos y las recompensas ofrecidas por sus esfuerzos a medio y largo plazo.

  1. El interés de los padres en el aprendizaje.
  2. El propio estado físico y emocional del estudiante.
  3. Fomentar la lectura y propiciar una actitud de respeto hacia el estudio.
  4. Tener constancia en el cumplimiento del horario para conseguir el imprescindible hábito de trabajo y estudio.
  5. Fomentar la autonomía de aprendizaje del estudiante: facilitar la adquisición de un hábito de estudio/trabajo y las habilidades necesarias para el aprendizaje escolar.
  6. Para garantizar el éxito escolar es necesario tener conocimiento de los estilos de aprendizaje que se da a continuación.

 

 


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